Nombres políticos de las calles de Córdoba

Por Juan Galán Ruiz de Adana

Los cambios de nombre de las calles, a nuestro entender, se han hecho en su mayoría con más pasión que razón y desde luego, en los últimos tiempos, con pésima información.

Los primeros cambios políticos no los hizo la II República, como se ha publicado, sino que ya venían de largo. El primer nombre genuinamente político debió ser el de «Torrijos» allá por el año 1840/5. Más tarde se hacen con la visita de Isabel II a la ciudad en 1862, cambios que se pueden considerar mas institucionales que políticos. Cuando la soberana fue derrocada en 1868, quitaron todos sus vestigios y pusieron los nombres de los vencedores: «Alcolea», «General Serrano», «Topete», «Prim» y «20 de Septiembre». Cuando se restauró la monarquía el 31 de diciembre de 1874, vuelta otra vez para atrás: «Alfonso XII»; «Isabel II», y al resto se le devuelve su antiguo nombre: «Espartería», «Arco Real» y «Compañía».

En la Dictadura de Primo de Rivera los cambios son muy pocos y no correspondieron a «quito el tuyo para poner el mío»; los mas significativos son el del «Paseo de Primo de Rivera» y el de «13 de septiembre», aplicado este último a la calle de «Siete Rincones», nombre que se quitó al final de la dictadura, cambiándolo por el de una heroína republicana como «Mariana Pineda», con la que algunos confunden la plaza de «Pineda». Es curiosa esa denominación prorrepublicana durante la dictablanda de Berenguer.

Respecto a la calle «Cruz Conde», nombre vinculado a la Dictadura, se pensó en un principio respetarle la denominación, ya que en ese momento sólo existía el tramo entre «Tendillas» y «Góngora», y darle al segundo tramo, ya casi terminado, el nombre de «Málaga». El cambio lo precipitó la siguiente noticia aparecida en La Voz del 10/5/1930: la policía había sorprendido a las 4 de la madrugada a: D. Joaquín García- Hidalgo, D. Antonio Hidalgo Cabrera, D. Enrique Moreno Rodríguez y D. Fernando Vázquez Ocaña cuando estaban intentando destruir el rótulo de la calle José Cruz Conde.

Durante la monarquía tuvieron calle republicanos tan reconocidos como «Leiva Muñoz» (1895), «Emilio Castelar» (1899), «Ángel de Torres» (1898), «Sánchez Guerra» (que se había puesto frente al rey al aceptar éste la dictadura de Primo de Rivera) y algún otro del que no nos acordamos o del que ni siquiera nos hemos preocupado por saber en que bando estaba. Al igual que a tantos ayuntamientos sólo nos ha preocupado saber ¿qué ha hecho por nuestra ciudad?
La República y el Frente Popular también hicieron sus cambios, los primeros más políticos, sobre todo retirando los vestigios de la monarquía, mientras que los segundos se decantaron más por eliminar los de significado religioso y exaltar la revolución de Asturias.

La siguiente tabla resume los diversos cambios del callejero cordobés motivados por razones políticas:

CAMBIOS EN LA REPÚBLICA

FECHA NOMBRE ANTERIOR NOMBRE NUEVO
2/6/1930 José Cruz Conde            (01/10/1926) Málaga
30/06/1930 13 de Septiembre           (06/09/1928) Mariana Pineda
11/5/1931 Plaza de Cánovas
(11/8/1897)
Plaza de la República
11/05/1931 María Cristina                (12/11/1894) Pablo Iglesias
11/05/1931 Alfonso XIII                   (12/11/1894) Fermín Galán
11/05/1931 Alfonso XII                    (31/12/1874) García Hernández
11/05/1931 Caballerizas Reales        (01/01/1861) Catorce de Abril
11/05/1931 Isabel II                          (31/12/1874) Blasco Ibáñez
11/01/1932 Duque de Fernán Núñez      (21/05/1890) Niceto Alcalá Zamora
29/01/1934 Arroyo del Moro Blasco Ibáñez

FRENTE POPULAR

06/04/1936 Corazón de María          (28/08/1895) Plaza de Asturias
20/04/1936 Frailes                            (01/01/1861) Luis Sirval
20/04/1936 María Auxiliadora         (14/03/1929) 16 de Febrero
18/05/1936 Concepción                   (01/01/1861) Manuel Azaña
7/7/1936 Estudios
(era Juan Valera desde 08/06/1914)
Vázquez Aroca
13/07/1936 Jesús María                   (01/01/1861) Mártires de la Revolución de Octubre

El 11/5/1931, y para eliminar los símbolos del régimen derrocado el 14 de abril de 1931, a la plaza de «Cánovas» se le da el nombre de «Plaza de la República», cuyo rótulo descubrió solemnemente el alcalde D. Eloy Vaquero el día 24. Desde los primeros meses del levantamiento se la ve nombrada como «José Antonio», pero ese nombre no lo llevó oficialmente hasta 11/7/1938.

Con el mismo descontrol que han padecido los Ayuntamientos de todos los signos y colores se le dieron dos calles a «Blasco Ibáñez» la de Isabel II y la que en aquellos momentos se llamaba «Arroyo del Moro», la actual «Mozárabes».
Al primer presidente de la II República, el cordobés D. Niceto Alcalá Zamora, se le dio la calle a petición de D. Antonio Jaén Morente, si bien las Juventudes Socialistas, en un escrito a su minoría en el Ayuntamiento fechado el 11/6/1936, solicitan que se le quite la calle a «Niceto Alcalá Zamora» y que a una plaza o calle céntrica se le ponga el nombre de «4 de Octubre».

En el pleno del 1/7/1936, con motivo de la jubilación del catedrático D. Rafael Vázquez Aroca, la Comisión Gestora del Frente Popular del Ayuntamiento acordó darle su nombre a la calle «Jesús María» a lo que él renunció dadas su creencias religiosas. Ante ello el pleno del 6/7/1936, propuso dárselo a la calle «De los Estudios», pero no lo hicieron porque se darían cuenta de que ya llevaba el de Juan Valera. El 13/7/1936 se propone su nombre para una calle nueva en el Huerto de S. Agustín, pero al no haber encontrado un plano de aquella urbanización no podemos concretar a cual de las actuales hubiese correspondido.

A la calle Concepción se le dio el nombre del segundo Presidente de la República, D. Manuel Azaña, con idea de que el propio presidente viniera a inaugurarla en la feria y tener ocasión de comprometerlo en unas obras que el Ayuntamiento quería que hiciese el Gobierno. Avisó que no podía venir, y pensamos que no se llegaron a poner las nuevas placas. En el caso de «Mártires de la Revolución de Octubre», tampoco les dio tiempo a cambiarla por razones obvias.

Las calles que llevan fecha de nombre anterior de 1861 quiere decir que son nombres de toda la vida, que se dieron por buenos a partir de ese año en que se empezó por ley a controlar los nombres desde los ayuntamientos.
Por supuesto, el alzamiento del 18 de julio anuló todos los nombres dados en ese periodo y ordenó que volvieran a su anterior denominación.