Bibliografía

“Estampas de guerra: Espejo, Castro”. “Lágrimas y oro”.

José Manuel Camacho Padilla. Imp. Talleres Tenllado, Lucena. 1936.

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Estampas de guerra: Espejo, Castro

 

Se trata de un folleto compuesto por el texto de una charla radiada en Radio Córdoba EAJ-24 y por un artículo publicado en el diario “Guión”.  Narran el viaje del autor a los dos pueblos citados en las horas inmediatas a su ocupación en septiembre de 1936.

El autor, José Manuel Camacho Padilla, era catedrático del Instituto de Enseñanza Media de Córdoba, militó en las filas del Partido Republicano Conservador de Miguel Maura y dirigió el periódico de esta formación política, “Renovación”. Recién terminada la guerra sufrió depuración.

 

“La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque”.

Julio R. López González. Ediciones y Publicaciones de la Diputación Provincial. Córdoba, 2015..

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La II República y la guerra civil en Villanueva del Duque

 

Extremeño de nacimiento y villaduqueño de adopción Julio López ha publicado recientemente este  libro, muy bien estructurado, documentado y escrito.

En primer lugar el autor nos ilustra sobre la realidad de Villanueva del Duque en los años treinta, su economía, organización política, social y sindical.

A continuación dedica un amplio espacio a la etapa de la II República, marcada por la ruina que el desplome de la minería acarreó para el pueblo.

A través de las actas de las sesiones del Ayuntamiento y de las crónicas y artículos periodísticos de la época vemos desfilar personajes que van cambiando al compás de los vaivenes políticos pero que tienen que lidiar con los mismos problemas, actuando muchas veces con el sectarismo tan propio de la época.

Julio López se ocupa de la figura de un villaduqueño especialmente maltratado por la chismografía, Antonio Rodríguez de León, el gobernador civil de la provincia durante la etapa del Frente Popular. Si examinamos la actuación de este gobernador a la luz de los hechos y no a través de los infundios propalados por aquellos a los que no permitió cometer ilegalidades y desmanes nos encontramos con un dirigente provincial como hubo pocos en la España de aquellos días.

Villanueva del Duque fue un pueblo muy afectado por la guerra. Duros combates en el propio casco urbano en marzo de 1937, bombardeos aéreos y artilleros, éxodo de parte de la población, problemas de abastecimiento y la constante proximidad al frente lo marcaron con huella indeleble, como a otras poblaciones de la zona. Todo esto nos lo describe el autor pormenorizadamente, con abundancia de documentación.

Sigue un breve capítulo dedicado a la posguerra y una serie de anexos con artículos de prensa relacionados con Villanueva del Duque, planos y fotografías de la reconstrucción llevada a cabo por Regiones Devastadas y un listado exhaustivo de los vecinos del pueblo muertos a consecuencia de la guerra y de las represiones.

No soy partidario de términos como “obra definitiva” y otros por el estilo, pero creo muy sinceramente que el autor ha hecho un estudio completo,documentado yriguroso, que habrá de ser referente en el futuro para otros trabajos sobre la II República y la guerra civil en la zona.


“DESDE SIERRA MORENA A EL MAESTRAZGO CON LOS INTERNACIONALES”.

Críspulo Márquez Espada. Editorial San Martín. Madrid, 1.988.

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Desde Sierra Morena al Maestrazgo

 

Al empezar la guerra el autor acababa de licenciarse en Derecho en Madrid y se encontraba en su Belalcázar natal. Según cuenta se incorporó a la defensa del pueblo obligado por los sublevados, lo que estuvo a punto de costarle la vida cuando los milicianos retomaron el pueblo.

Durante bastante tiempo trabajó en el Ayuntamiento para terminar incorporado al batallón internacional de la 86ª Brigada Mixta. Trabó conocimiento con el jefe de la brigada, el teniente coronel Aldo Morandi, que lo tomó como ayudante y lo llevó con él a Villanueva de Córdoba cuando tomó el mando de la 63ª División. Siguió al italiano al Maestrazgo cuando Morandi acudió allí en la primavera de 1.938.

De vuelta a la 63ª División trabajó en el Estado Mayor como jefe de la 2ª Sección (Información). La desconfianza del jefe del Estado Mayor, que había sido informado de su inicial alineamiento con los sublevados en Belalcázar, ocasionó su separación de la muy sensible 2ª Sección y el traslado a la de Servicios. Coincidió este cambio con el inicio de la descabellada ofensiva republicana  de finales de septiembre de 1.938; el autor justifica así su desconocimiento de los pormenores de esta ofensiva, aunque en su nuevo puesto tuvo, sin duda, una importante responsabilidad en la logística divisionaria.

Márquez había sido nombrado teniente por decisión personal de Morandi, pero su nombramiento debía ser refrendado por lo que acudió a la Escuela de Guerra de Paterna para salir, ahora sí, como “teniente en campaña” de Intendencia. El final de la guerra le sorprendió en el frente de Teruel.

Con gran habilidad logró evitar el confinamiento en un campo de concentración y volver a su pueblo. El autor se duele del recibimiento que se le hizo y narra todo el proceso que se le siguió hasta que fue declarado sin responsabilidad y dejado en libertad.

“Guerra civil española (1936-39). Mis memorias. Yo estuve en zona roja con Pérez Salas, comandante de artillería republicano”.

Coronel Calderón Durán. Edición del autor. Sevilla, 1977.

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Mis Memorias

 

Libro de memorias con una parte interesante por transcurrir en tierras cordobesas. Al comenzar la guerra civil el teniente de Artillería Isidoro Calderón Durán estaba destinado en el 6º Ligero de Murcia. Al mando de una batería con material Vickers de 105 mm fue encuadrado en la columna de Joaquín Pérez Salas, con estancias en Bujalance y Espejo.

Calderón se pasó a los nacionales, junto a dos artilleros y un civil paisano suyo, por la posición de El Origuero utilizando para ello el coche que tenía asignado, requisado al obispo de Murcia. Proporcionó interesantes informes sobre el despliegue de las fuerzas republicanas.

 

Siete años mal cumplidos. Autobiografía de un Soldado Republicano (1936-1943)”.

José Mangas López. Editorial Séneca. Córdoba, 2007.

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Siete años mal cumplidos

 

El autor nos describe en un estilo sencillo sus vivencias de la guerra.

Cuando se vio obligado a abandonar su localidad natal, Hornachuelos, se encaminó a Villaviciosa. Desde allí, y como refugiado, emprendió un periplo que le llevó por diversos pueblos de Córdoba, Badajoz y Ciudad Real. Alistado en el Ejército Popular participó en la contraofensiva de Pérez Salas a partir de marzo de 1937. Mangas se distinguió y alcanzó el grado de sargento en la 88ª Brigada Mixta.

En septiembre de 1938 ingresó en el S.I.E.P. (Servicio de Información Especial Periférico), y ya como teniente llevó a cabo peligrosas misiones de información en la retaguardia enemiga, en algunas de las cuales llegó a entrar en Córdoba.

En una de esas ocasiones escapó por poco, si bien su compañero fue detenido, lo que llevó a la caída de la red de informadores en la capital, todos los cuales fueron fusilados.
Al finalizar la guerra intentó huir por el puerto de Alicante, pero no consiguió embarcar. Pasó más de un año prisionero, pero al ser liberado hubo de cumplir el servicio militar hasta 1943, de ahí el título del libro.

 

“Los inicios del franquismo en Córdoba”.

Publicaciones de la Universidad de Córdoba y Excmo. Ayuntamiento de Córdoba (Delegación de Cultura). Córdoba, 2003.

“La Falange republicana en Andalucía, guerra civil, Movimiento y División Azul. Córdoba, 1934-1945”.

Francisco López Villatoro. Asociación Cultural Cantamora. Córdoba, 2012.


Los inicios del franquismo en Córdoba

 

En el año 2003  Francisco López Villatoro publicó “Los inicios del franquismo en Córdoba”, en el que estudiaba la génesis de la Falange cordobesa y su transformación en el conglomerado llamado Movimiento Nacional durante la guerra y primera postguerra.

 

Con ser este libro sumamente interesante, se ha visto superado nueve años después por “La Falange republicana en Andalucía...”, donde el autor ha ampliado su estudio a otras provincias andaluzas.

 

Esta nueva obra cuenta con un gran respaldo documental adicional, ya que el autor echa mano de documentación del Archivo General Militar de Ávila en relación con la formación y actuación de los Batallones-Bandera de Falange durante la guerra.

 

Otra aportación importantísima con la que ha contado Villatoro es diversa documentación de la primera época de la Falange cordobesa perteneciente al teniente Francisco Vázquez Delgado, primer jefe local de la organización falangista cordobesa.


La Falange republicana en Andalucía, guerra civil ...

 

 

“Militares y sublevación. Córdoba y provincia, 1936”.

Joaquín Gil Honduvilla. Muñoz Moya editores. Sevilla, 2012..


Militares y sublevación. Córdoba y provincia ...

 

El comandante auditor y doctor en Historia Joaquín Gil Honduvilla ha llevado a cabo un profundo estudio de la sublevación de 1936 en las cuatro provincias occidentales de Andalucía.

Tras haber publicado un libro relativo a Sevilla le llega ahora el turno a Córdoba y su provincia.

Estamos ante una obra novedosa que constituye una aportación valiosísima para el conocimiento de lo que fue la guerra civil en Córdoba. Y es novedosa tanto por el objeto de su estudio como por las fuentes empleadas.

Joaquín Gil ha centrado su estudio sobre un colectivo muy determinado -los militares-, en un espacio geográfico perfectamente delimitado -Córdoba y su provincia- y en un lapso de tiempo muy definido también, el que abarca el período de la conspiración, la sublevación y los días siguientes a ésta. Se estudia como se vieron afectados estos militares y se buscan las razones que determinaron que cada oficial optara por sublevarse o no y con más o menos decisión. La pregunta es: ¿qué pasó para que un colectivo obediente de militares, los mismos que habían aceptado la llegada de la República sin violencia y sin la menor resistencia en abril de 1931, fuese el encargado de liquidar el régimen republicano? Aún cuando hay numerosos estudios sobre la cuestión militar en el siglo XX ésta es una cuestión muy poco tratada en la bibliografía existente sobre la guerra civil.

Y también es novedoso el soporte documental de este estudio. Se ha empleado, sobre todo, documentación de los archivos militares y, en particular, los procedimientos judiciales que la jurisdicción militar abrió a aquellos militares que no se sublevaron o que, aún sublevados, fueron acusados de negligencia en el ejercicio de sus funciones. Al leer las palabras “procedimientos judiciales” podríamos pensar en una documentación fría, de tintes burocráticos, de lectura farragosa y sin alma. Nada más lejos de la realidad, cuando nos sumergimos en su lectura encontramos vida palpitante. Hay declaraciones de acusados que si no mienten –sería su derecho- tratan al menos de desviar el golpe que se les viene encima cargando las tintas hacia la actuación de otros militares. De esta forma, declaraciones de un acusado ante el juez que instruye su causa se convierten también en declaraciones testificales en causas instruidas a otros militares. Y junto a estas tenemos las declaraciones de los testigos, muchas veces los militares sublevados y victoriosos, compañeros de los acusados. De esta forma, entretejiendo todas estas declaraciones, autos-resumen, etc, llegamos a construir, a modo de puzzle, algo parecido a la verdad, a la verdad judicial, al menos en lo relativo a la acreditación de los hechos e independientemente de su calificación jurídica y moral. En particular este libro arroja nueva luz sobre lo sucedido en el Gobierno Civil de Córdoba la tarde el 18 de julio, así como sobre los acontecimientos de Baena y Puente Genil.

La credibilidad de estos documentos viene favorecida por el hecho de que se generaron en los primeros momentos del conflicto, sin pensar para nada en que había que construir una justificación para la Historia o para afrontar futuras responsabilidades. Tampoco se trata de procedimientos instruidos a modo de trámite contra personalidades o militantes del Frente Popular, sino los iniciados por militares contra sus propios compañeros que no se sublevaron o no lo hicieron con la esperada decisión.
 

“La depuración de la enseñanza pública cordobesa a raíz de la Guerra Civil”.

Manuel Morente Díaz. Ed. El Páramo. Córdoba, 2011.


La depuración de la enseñanza publica ...

 

Este trabajo surge de la tesis doctoral del autor, que fue dirigida por el catedrático de la U CO D. Antonio Barragán Moriana, quien también firma el prólogo.

Con un respaldo documental exhaustivo el autor analiza minuciosamente la represión de todo tipo –incluida la eliminación física- y la depuración que tuvo lugar en el sector de la Enseñanza en Córdoba por parte de los sublevados.

También se ocupa de cómo fue evolucionando la depuración, de las denuncias y los denunciantes, de los cargos presentados, etc, y todo ello sobre los distintos niveles de la Enseñanza (Primaria, Secundaria, Inspección, profesorado de la Normal).

Como mera curiosidad señalar el error, transmitido por Moreno Gómez, de incluir como fusilado a Manuel Camacho Parejo, presidente de la Asociación Católica Provincial de Maestros que murió en su casa de la calle Tejón y Marín a resultas del bombardeo aéreo republicano del 2 de agosto de 1936.

Menos detallada, según el autor por falta de documentación, está la represión en la zona republicana, de forma que notamos la falta de los nombres de varios maestros fusilados en aquella zona.
 

“El bombardeo de Cabra. El Guernica de la Subbética”.

Antonio M. Arrabal Maíz. Ed. Sarriá. Málaga, 2012.


El bombardeo de Cabra.

 

El bombardeo de Cabra del 7 de noviembre de 1938 fue uno de los más crueles de la guerra civil y también uno de los más desconocidos. Apenas ha sido tratado por los especialistas en la guerra aérea, y cuando se ha escrito sobre él ha sido con una desconcertante brevedad y citando un balance de víctimas inferior en más de un 20% a las que realmente hubo. A pesar de los esfuerzos de la propaganda nacional tuvo escaso eco internacional en una prensa que sí dedicaba amplios espacios a los efectos de los bombardeos nacionales sobre las ciudades de la retaguardia republicana.

Y, por último, los pilotos republicanos supervivientes, tan locuaces al referirse a otros hechos, parecen haber establecido una especie de pacto de silencio sobre este bombardeo.

En noviembre de 2008, y con motivo de cumplirse el septuagésimo aniversario del bombardeo, se celebraron en Cabra unas jornadas sobre el mismo. La celebración tuvo lugar entre la indiferencia del Ayuntamiento que en esa época regía los destinos egabrenses y gracias al empeño de personas como Antonio Arrabal y Ángel David Martín Rubio. Desde entonces, Antonio Arrabal ha continuado con sus investigaciones y nos las ofrece ahora en este magnífico libro.

La obra de Antonio Arrabal está sólidamente apoyada en fuentes bibliográficas, hemerográficas, orales y, sobre todo, archivísticas, con una consulta exhaustiva en los archivos de Ávila y de Villaviciosa de Odón. El libro se estructura en tres partes. En la primera se describe el bombardeo y se desmenuza concienzudamente la actividad de la aviación republicana sobre Andalucía en esos días. En una segunda parte trata de “explicar lo inexplicable”, el por qué del ataque sobre una población sin objetivos militares y alejada de los frentes activos. Dedica las últimas páginas del libro a estudiar el bombardeo de Cabra junto al de Guernica y cómo han sido tratados de forma tan diferente por historiadores y propagandistas.

Los que se creen obligados a justificar cualquier actuación del bando republicano no han tardado en salir al paso de este libro para decir que está demostrado desde el punto de vista historiográfico que el bombardeo de Cabra se produjo por el error de los servicios de información republicanos que creían que había una concentración de tropas italianas en Cabra. Realmente sería de agradecer que, de camino, nos ilustrasen sobre las fuentes en que apoyan esta contundente aseveración.

Antonio Arrabal tiene el gran mérito de haber llenado un hueco en la historia de la guerra civil. Quedamos a la espera de que pasará el 7 de noviembre de 2013, septuagésimo quinto aniversario del bombardeo.
 

“Desde el Cuartel General de Miaja, al Santuario de la Virgen de la Cabeza”.


Desde el Cuartel General de ...

 

Capitán Reparaz y Tresgallo de Souza. Artes Gráficas Afrodisio Aguado. Edición del autor. Valladolid, 1937.

Libro escrito por el capitán de la Guardia Civil Antonio Reparaz Araujo y el periodista y escritor Maximiano García Venero, que lo firmó con el pseudónimo de Tresgallo de Souza.

Al comenzar la guerra Reparaz mandaba la compañía de la Guardia Civil con cabecera en Andújar. Decidido partidario de la sublevación se encontró con el problema de vivir en un ambiente hostil, con sus fuerzas dispersas en Líneas y Puestos y con unos mandos contrarios a cualquier movimiento.

 El haber estado a las órdenes del comandante Doval durante la represión del movimiento revolucionario de Asturias en 1934 le hacía particularmente sospechoso para los militantes del Frente Popular.

Cuando logró reunir sus fuerzas ya era tarde para ir a Córdoba, que era su propósito inicial. A finales de julio fue obligado a incorporarse a la columna Miaja, con la que participó en la toma de Adamuz y Pozoblanco. Parece que su condición de oficial de la Guardia Civil fue decisiva para obtener la rendición de los rebeldes de estos pueblos, que creyeron que sus vidas serían respetadas, como así fue en un principio. No obstante, muchos de ellos fueron asesinados posteriormente en Valencia, Jaén y en el llamado “tren de la muerte” en Vallecas.

Posteriormente fue incorporado a la columna de Joaquín Pérez Salas, que debía atacar Córdoba desde Espejo. Aprovechó la confusión generada por un bombardeo para pasarse a Fernán Núñez, en manos nacionales, con varios oficiales más y unos doscientos guardias civiles. Este inesperado refuerzo fue muy apreciado por los rebeldes cordobeses.

Reparaz se describe a sí mismo como sumamente activo, astuto y maniobrero, capaz de engañar a unos “rojos” no muy espabilados. Pero hay que tener en cuenta el tiempo y el ambiente en que escribe, así como la necesidad que tenía de justificar cuidadosamente su mes de estancia en el bando republicano.
Los problemas le llegaron después de la guerra, ya teniente coronel y Jefe Superior de Policía de Barcelona.

Por una parte se le acusó de ser responsable de la muerte del capitán Rodríguez de Austria, de la Guardia Civil de Pozoblanco, que se le había rendido. Esta acusación debió partir del comandante de Artillería Rodríguez de Austria, hermano del anterior y ayudante de Cascajo al comienzo de la guerra. En Barcelona se vio salpicado por la paliza que agentes a sus órdenes propinaron a un teniente de Artillería en lo que él creyó que era un asunto de espionaje y sólo fue una cuestión de cuernos con un francés por medio.

El malestar de la guarnición de Barcelona obligó a su traslado a Madrid también como Jefe Superior, pues parece que estaba bastante protegido por el general Varela, entonces Ministro del Ejército. Se cree que, finalmente, pidió la baja de la Guardia Civil y se marchó a vivir a América.


Publicado: 06-08-2010


“La persecución religiosa en Córdoba 1931-1939”.


La persecución religiosa ..

 

Manuel Nieto Cumplido y Luis Enrique Sánchez García. Excmo. Deán y Cabildo de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba. Córdoba, 1998.

Monumental obra que se articula en dos partes bien diferenciadas.

En la primera se describe la persecución religiosa que se vivió en España a partir de mayo de 1931, persecución que hunde sus raíces en el anticlericalismo del siglo XIX. No olvidemos que ya hubo una persecución sangrienta casi coincidente con la desamortización de Mendizábal (¿hasta qué punto estuvieron relacionados ambos hechos?).

Poco había cambiado la percepción que tenía de la Iglesia un amplio sector de las clases más humildes de la sociedad española, de forma que si en 1834 se propaló fácilmente el bulo de las fuentes envenenadas por los frailes no con menos facilidad corrió en 1936 el de los caramelos envenenados por las catequistas.

En la segunda parte se incluyen las biografías de 117 mártires, sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, seminaristas y laicos, asesinados en la demarcación de la diócesis (que en aquellos tiempos incluía una parte pequeña de la provincia de Badajoz) o fuera de ella, como es el caso de la ya Beata María Luisa Girón Romera. Se echan en falta los nombres de algunos seglares que han ido apareciendo en el boletín diocesano “Iglesia en Córdoba”, por lo que no es de descartar la aparición de una nueva edición ampliada de este libro.

Publicado: 06-08-2010


“Recuerdos de un hombre de toga”. Francisco Poyatos López. Córdoba, 1979.

Recuerdos de un hombre de ...

 

Después de leer este libro a uno le queda la sensación de que le hubiese gustado conocer a D. Francisco Poyatos.

Un hombre con un enorme sentido de la Justicia a la que sirvió como juez, fiscal y abogado.

Pero también un hombre con una grandísima experiencia de la vida, testigo de un siglo turbulento, al que acechó la envidia, el halago interesado, la ingratitud, incluso la malquerencia y la delación; pero que también se vio favorecido por el agradecimiento de justiciables y clientes, la admiración de compañeros, el reconocimiento de sus discípulos y la amistad de muchas personas.

Nos interesan especialmente sus estancias en Córdoba. La primera transcurrió entre 1928 y 1933, ejerciendo como teniente fiscal. Hizo amistad con el entonces teniente coronel Cascajo al estar hospedados en la misma casa, lo que probablemente fue decisivo para salvar su vida en el tormentoso primer trimestre de 1937. De Córdoba pasó destinado a Madrid donde le sorprendió la guerra. Perseguido, consiguió huir a París en avión. Allí se relacionó con numerosos exiliados, desde Alcalá Zamora a Pío Baroja, Zubiri y otros.

Cuando consiguió reunirse con su familia, evacuada en el torpedero argentino “Tucumán”, entró en zona nacional por Gibraltar con el propósito de dirigirse a Córdoba. Detenido en La Línea de la Concepción y conducido a Sevilla fue liberado gracias a las gestiones hechas cerca del general Queipo de Llano.

Llegó a Córdoba en el cénit del poder de D. Bruno, contra el que ya venía prevenido. El acoso y las acusaciones de “rojo” de un antiguo compañero le hizo seguir los consejos de amigos y familiares y marchó una temporada a Morón hasta la caída del todopoderoso Bruno Ibáñez. Fuera éste de la escena cordobesa, y nombrado para gobernador civil su antiguo amigo Eduardo Valera Valverde, nuestro hombre volvió a Córdoba. Dado que fue depurado y separado de la carrera fiscal se dedicó a la abogacía que ejerció con gran éxito.

Francisco Poyatos formó parte de esa exigua tercera España que se vio atrapada entre las otras dos. Como él mismo dice en el prólogo “mis enemigos consiguieron algo sorprendente, paradójico: que Franco me separase de mi carrera calificándome de rojo y que la República cometiese el mismo desaguisado por considerarme fascista”.

Publicado: 10-05-2010


“Control social y responsabilidades políticas. Córdoba (1936-1945)”. Antonio Barragán Moriana. Editorial El Páramo. Córdoba, 2009.

Control social y responsabilid ..

 

El autor, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Córdoba, viene orientando sus investigaciones desde hace años al estudio de la historia de Córdoba durante el siglo XX.

En esta ocasión se ocupa de la represión económica y del control social, complementarios y continuadores de la represión física. La represión económica comenzó de forma irregular, sometida al arbitrio de la autoridad local o provincial, como ocurrió con tantas otras cosas durante los primeros meses de la guerra. Cuando los sublevados, ya con Franco a la cabeza, comenzaron a articular un Estado fue cuando se organizó y homogeneizó la vida en la zona por ellos controlada.

En el ámbito que nos ocupa ello se tradujo en la promulgación de una legislación sobre incautación de bienes y, ya en fecha tan tardía como febrero de 1939, en la promulgación de la Ley de Responsabilidades Políticas.

El profesor Barragán particulariza estos hechos para el caso de Córdoba y su provincia, organizando su trabajo en tres grandes bloques:
1. Control social y “exacciones económicas” en los comienzos de la guerra, diferenciando las gestiones de Bruno Ibáñez y Eduardo Valera.
2. La represión económica organizada: la Comisión Provincial de Incautación de Bienes.
3. La Jurisdicción Especial de Responsabilidades Políticas: la ley de 9-II-1939 y su aplicación.

El libro ofrece una gran profusión de datos y las notas a pie de página nos remiten a las fuentes documentales empleadas por el autor, lo que es de interés para quien busque datos más concretos.
 


En el frente de Peñarroya 1937. Eduardo Sánchez de Badajoz. Ediciones Aljaima. Málaga, 2003.

En el Frente de Peñarroya

 

Eduardo Sánchez de Badajoz, sobrino del alcalde de Córdoba del mismo apellido, era un joven de 17 años que al empezar la guerra residía en Málaga, donde su padre era funcionario de Aduanas que gozaba de una buena posición.

El ser hermano del alcalde socialista de Córdoba salvó a la familia de la terrible represión que los milicianos llevaron a cabo en la ciudad.

Tras la entrada de los nacionales en Málaga fue llamado a filas y destinado con la Segunda Bandera de Falange de Málaga al frente de Peñarroya, precisamente a la posición de Castillejos en el subsector de Cámaras Altas.

Castillejos fue una de los posiciones más disputadas del sector de Peñarroya, por ella se libraron enconados combates y allí tuvo lugar una sonada deserción masiva de una compañía del Batallón de Cazadores de S. Fernando.

El libro narra su experiencia de un año en ese frente. Con un lenguaje fácil, ameno y, en ocasiones, no exento de humor, describe la vida de la guerra de trincheras, salpicada de suciedad, miseria, tedio, sangre y muerte, pero donde también aflora el compañerismo, la amistad y la picaresca del soldado español de todos los tiempos.

Un libro distinto, que se lee con placer y de un tirón.


Monturque durante la guerra civil (1936-1939). Francisco Luque Jiménez. Ayuntamiento de Monturque. Córdoba, 2009.

 

Monturque 1936-1939

  Francisco Luque Jiménez, cronista oficial de Monturque, es un apasionado de la historia de su pueblo.

El libro que ha escrito sobre la guerra civil en esta localidad cordobesa está sólidamente documentado, básicamente con los fondos del Archivo Municipal de Monturque.

Es una obra muy completa porque abarca muchos aspectos de la guerra civil, algunos no siempre bien estudiados, como es el caso de la represión que podríamos llamar “económica” (incautaciones).

Hace un amplio seguimiento de los monturqueños víctimas de la guerra, tanto en los frentes como en las retaguardias, así como de personas no nacidas en Monturque pero con vínculos de diverso tipo en la población. El libro está profusamente ilustrado y cuenta con un interesante anexo documental.


18 de julio. Episodios del Glorioso Movimiento Nacional en Córdoba. Marcelino Durán de Velilla y Manuel García Prieto. Imprenta Provincial. Casa de Socorro-Hospicio. Córdoba, 1937.

18 de julio.

 

En este libro se narran los acontecimientos vividos en Córdoba desde las elecciones del 16 de febrero, en especial las horas inmediatas a la sublevación.

Tiene la ventaja de estar escrito poco después de transcurridos los hechos, con gran profusión de nombres, detalles, etc., incluso contiene la lista de los voluntarios presentados en el cuartel de Artillería la tarde del 18 de julio. Debió ser utilizado por Arrarás y también lo cita Moreno Gómez.

El tono es el que cabe esperar de la época,posiblemente acrecentado por el hecho de que los autores eran tildados de “periodistas rojos” por sus colegas del extremista diario “Guión”.


“Alma y armas españolas. Interesantes episodios dignos de la Guarnición y Pueblo cordobés, frente a la agresión y asedio marxista y breves conferencias radiadas a la sazón por el P. Jacinto de Chucena, Franciscano Capuchino”. Editorial Católica Española, S.A. Sevilla, 1941. Prólogo del general Cascajo.

 

Alma y armas españolas

 

El capuchino fray Jacinto de Chucena colaboró con los sublevados con una serie de conferencias leídas por la emisora cordobesa E.A.J. 24 durante el verano de 1936, conferencias que se transcriben en el libro.

Sostiene el religioso que los dos bombardeos sufridos por su convento los días 21 y 23 de agosto de 1936 eran represalias por sus charlas, oídas desde territorio enemigo.

Pero, entre líneas, se puede leer que quizás el verdadero objetivo fuese la iglesia de los Dolores, importante foco de la religiosidad popular cordobesa.

Como tantos otros autores se apoya en el libro de Durán de Velilla y García Prieto al narrar los hechos del 18 de julio. Relata los bombardeos aéreos a su manera, con bastantes inexactitudes, como la de situar a García Morato en el lugar de Fernández Tudela en el caza derribado el 31 de julio.


“Historia de la Cruzada Española”. Joaquín Arrarás. Ediciones Españolas, S.A. Madrid.

 

Historia de la Cruzada Española

 

Monumental historia de la II República y la guerra civil publicada en la inmediata posguerra, por lo que puede adivinarse lo tendencioso de esta obra. Sin embargo, es muy útil por la inmediatez a los hechos, la gran cantidad de nombres, detalles, fotos de protagonistas, etc. A destacar los grabados de Carlos Sáenz de Tejada que la ilustran.

Conoció varias ediciones. En la edición en fascículos Córdoba aparece en el undécimo del volumen tercero, que narra la sublevación, mientras que en el trigésimo segundo del volumen séptimo hay un relato muy sucinto de la guerra en la provincia.

Es de suponer que Arrarás se basó en fuentes locales para relatar lo sucedido en cada ciudad. En el caso de Córdoba se hace evidente que es deudor del relato “18 de julio. Episodios del Glorioso Movimiento Nacional en Córdoba”, de los periodistas Marcelino Durán de Velilla y Manuel García Prieto.


“De Espejo a Madrid con las tropas del general Miaja. (Relato de un testigo)”. José Cirre Jiménez. Librería Prieto. Granada, 1937.

 

De Espejo a Madrid con las tropas del general Miaja

 

Cuando estalló la guerra el autor se encontraba en Valencia, haciendo el servicio militar como artillero en el 5º Ligero. Cuenta sus vivencias hasta que consiguió pasarse a los nacionales en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid. A destacar el relato de su estancia en tierras cordobesas, encuadrado en una batería perteneciente a la columna de Pérez Salas.

Impagable la ilustración de la cubierta, de López Sancho, que muestra a Miaja como el “general cebra” que mencionaba Queipo en sus charlas a raíz de la aparición en la prensa republicana de unas fotos de Miaja en su cuartel general de Montoro vestido con un pijama a rayas.


“Guerra en el aire”. Joaquín García Morato. Ed. Galland Books. Valladolid, 2008.

 

uerra en el aire

 

Reedición de un clásico que vio la luz por primera vez en 1940 publicado por Editora Nacional.

Libro póstumo del as de la aviación nacional que consta de dos partes bien diferenciadas. La primera incluye unas memorias que el aviador comenzó a escribir durante la guerra y que quedaron interrumpidas a finales de septiembre de 1938.

La segunda parte es la transcripción de su diario de vuelo, mucho más lacónico pero muy valioso para fijar sus actuaciones en Córdoba.

Prologado por el general Franco, se completa con una serie de artículos periodísticos y un álbum fotográfico en el que no se incluye una foto tomada en el aeródromo de la Electromecánica de Córdoba que figuraba en la primera edición y que esperaba ver reproducida con mayor calidad en la presente.


“Historial del Regimiento de Artillería Pesada nº 1 durante el Glorioso Movimiento Nacional 1936-1939”. Anónimo. Imprenta Provincial (Casa Socorro-Hospicio). Córdoba, sin fecha.

Historial del Regimiento de Artillería Pesada nº 1

 

Interesante libro donde se describe la actuación durante toda la guerra del Regimiento y sus Baterías individualmente consideradas, así como de los Grupos Expedicionarios y Planas Mayores que se constituyeron a sus expensas.

Termina con una breve relación de los bombardeos aéreos sufridos por la ciudad.

Se atribuye a Manuel Aguilar-Galindo si no la autoría sí al menos la inspiración o la coordinación de la obra. Es innegable su huella en el relato, casi en primera persona, de lo sucedido en el interior del Gobierno Civil en los tensos momentos previos a su rendición.

A pesar de su parcialidad es imprescindible para conocer los hechos acontecidos en Córdoba durante los primeros días de la guerra.


“Memorias de un miliciano”. Emiliano Mascaraque Castillo. Excmo. Ayuntamiento. Pozoblanco, 2000.

 

  Memorias de un miliciano

 

Emiliano Mascaraque era dirigente de Izquierda Republicana y teniente de alcalde de Pozoblanco.

Después de la toma de Pozoblanco el 15 de agosto de 1936 se implicó en la formación del batallón “Pedroches”, en el que fue nombrado capitán. Posteriormente, tras la integración de éste en el Ejército Popular en el seno de la 73ª B.M., desempeñó la jefatura de Estado Mayor de la Brigada. A continuación pasó a mandar uno de los batallones que la integraban.

Cuando la 73ª B.M. pasó a ser la 59ª B.M. conservó este mando, y con su batallón pasó el Ebro en julio de 1938. Terminó la guerra como jefe de la 25ª B.M.

Al acabar la contienda fue sometido a consejo de guerra, condenado y encarcelado durante ocho años. En su cautiverio perdió sus notas, por lo que el libro fue escrito fiando a la memoria. Ello explica un error de bulto, el de fechar el fracasado golpe de mano contra Villaharta en septiembre de 1936 cuando tuvo lugar en diciembre.

Hombre ponderado, reconoce las tropelías aún cuando fuesen cometidas por gentes de su mismo bando.


“Páginas del Movimiento Nacional. De Madrid a Extremadura pasando por el Marruecos español”. Rafael González Toro, teniente de Ingenieros. Imp. Imperio. Ceuta, s/f.

 


Páginas del Movimiento Nacional

 

La sublevación sorprendió al autor en el tren expreso que le conducía a su permiso de verano.

El tren fue interceptado en la estación de Alcolea, donde el teniente González Toro fue testigo de excepción de la detención de los diputados socialistas por Málaga Acuña y Dorado, así como de un ciudadano extranjero que resultó ser el cónsul inglés en Málaga.

Se unió a los sublevados y durante algunos días estuvo en Córdoba, primero como jefe del depósito de locomotoras de la compañía M.Z.A. y después al mando de una sección de improvisados pontoneros, con la que tomó parte en la toma de Baena.

Aporta poco de interés aparte de la detención de los diputados, se nota que escribió de memoria y confunde la fecha del derribo del teniente Fernández Tudela, que sitúa en fecha tan temprana como el 22 de julio. Posiblemente la intensidad de los momentos vividos haga que parezca que el tiempo pasa más despacio de lo que realmente transcurre.


“La campaña de Andalucía”. José Manuel Martínez Bande, del Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra de España, número 3. Editorial San Martín, S.L. Madrid, 1986.

 


La campaña de Andalucía

 

El coronel Martínez Bande realizó una serie de monografías sobre la guerra civil en los años 70 contando con el inapreciable respaldo de la documentación de ambos bandos existente en el Servicio Histórico Militar de Madrid, documentación depositada hoy en el Archivo General Militar de Ávila. Se trata de unas obras muy documentadas, con fotos y abundantes croquis.

En “La campaña de Andalucía” se estudian los hechos ocurridos en nuestra región desde la sublevación hasta la formación de frentes estables, lo que tuvo lugar en 1937 tras la batalla de Lopera-Porcuna y la toma de Málaga.

El autor le da el nombre de “campaña” para “indicar una serie de operaciones militares no delimitadas a una acción principal y decisiva, o muy circunscrita en el tiempo o el espacio, como ocurre con la batalla.. . pero que obedecen a un plan de conjunto, siempre susceptible de perfeccionamiento, esto es, de mejora de la situación general propia por el emprendimiento de sucesivas acciones”.

Así, en el caso de Córdoba, refiere el vital enlace con Sevilla en los primeros días, la pérdida para los nacionales del Valle de los Pedroches y la ofensiva de Miaja, para continuar con la reacción nacional que comienza con la toma de Cerro Muriano, sigue con la toma de Espejo y Castro del Río, conquista de la cuenca minera de Peñarroya y finaliza en diciembre de 1936 con la batalla de Lopera-Porcuna. 

El propósito principal de todas estas acciones era el de alejar la amenaza enemiga de la ciudad y lograr unos frentes continuos y estables, defendibles con fuerzas y reservas relativamente pequeñas, ya que en la concepción estratégica de ambos bandos no se contemplaban los frentes andaluces como el teatro de una acción decisiva.


El final de la guerra civil”.

José Manuel Martínez Bande. Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra de España, número 17. Librería Editorial San Martín. Madrid, 1985.

 

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El Final de la Guerra Civil

 

En esta monografía se tratan algunos hechos acaecidos en los últimos meses de la guerra civil, tales como la rendición de Menorca, la rebelión de Cartagena y la sublevación del coronel Casado en Madrid. El interés para nosotros radica en que incluye un capítulo titulado La última gran batalla: Peñarroya.

En sesenta densas páginas el autor trata de esta desconocida pero terrible batalla basándose, como era habitual en él, en documentación depositada en el Servicio Histórico Militar (actualmente en el Archivo General Militar de Ávila).

En esta ocasión se apoya bastante en un pormenorizado artículo que sobre esta batalla publicó Fernando Fúster Vilaplana en el número 3 de la Revista de Historia Militar.

“La batalla de Pozoblanco y el cierre de la bolsa de Mérida”. José Manuel Martínez Bande. Servicio Histórico Militar. Monografías de la Guerra de España, número 15. Librería Editorial San Martín. Madrid, 1981.


La batalla de Pozoblanco y el cierre de la Bolsa de Mérida

 

En esta monografía el coronel Martínez Bande se ocupa de la batalla de Pozoblanco, originada por una ofensiva nacional fracasada, fundamentalmente, por lo escaso de los medios puestos en liza por Queipo, que había subestimado totalmente al enemigo tras su fácil triunfo en Málaga.

En efecto, el Ejército Popular de la República iba creciendo y madurando. Además, hay que destacar la imponente figura de Joaquín Pérez Salas, que con el enemigo a las puertas de Pozoblanco consiguió darle un vuelco total a la situación y devolverlo a Puerto Calatraveño.

Desde el final de esta batalla, en abril de 1937, y hasta el final de la guerra, sería mucha la sangre derramada por tomar posiciones aisladas, y nombres como Cerro Mulva, Cerro de la Muerte, Lomas de Buenavista, Castillejos, Mano de Hierro y tantos otros quedaron en el recuerdo de los que allí lucharon.


“Memorias de un soldado locutor”. Fernando Fernández de Córdoba. Ediciones Españolas, S.A. Madrid, 1939.

 


Memorias de un soldado locutor

  En julio de 1936, pocos días antes de estallar la sublevación, llegó a Córdoba un equipo de cine para rodar los exteriores de la película “El genio alegre”, basada en la obra homónima de los hermanos Álvarez Quintero. El equipo, a las órdenes del director Fernando Delgado, se alojaba en el hotel Simón, en la avenida del Gran Capitán.

Se rodaba diariamente en el cortijo “Casablanca”, próximo a Los Cansinos, alquilado a tal efecto. Del elenco de actores formaban parte Rosita Díez Gimeno, Fernando Fernández de Córdoba, Leocadia Alba, Alberto Romea, Anita Sevilla, Antonio Vico y Edmundo Barbero.

Resulta curioso que dos miembros del equipo de ideologías opuestas nos dejasen su visión del primer mes de guerra en Córdoba. Los libros de Fernández de Córdoba y de Edmundo Barbero (“El infierno azul”) son como las dos caras de una misma moneda y como tal hay que leerlos.

Fernández de Córdoba se alistó con los sublevados el mismo 18 de julio junto a Antonio Vico. En su relato se sitúa como espectador privilegiado de lo ocurrido tanto en el cuartel de Artillería como en el Gobierno Civil, y se atribuye un papel tal vez excesivo en la rendición del gobernador civil, Rodríguez de León. Cuenta la detención de Rosita Díaz Gimeno por haber hablado por teléfono con Negrín, al que llama “médico de la familia” aunque anteriormente deja entrever que la relación entre ambos era de otra índole.

En fecha indeterminada, pero en todo caso en la segunda quincena de agosto de 1936, dejó Córdoba en dirección a Sevilla para incorporarse como fotógrafo a las columnas que marchaban sobre Madrid.

En Córdoba debutó como locutor, leyendo ante los micrófonos una arenga y un poema de José María Pemán. Como sabemos, con posterioridad fue locutor de Radio Nacional de España y leyó el último parte de guerra.


“El infierno azul. Seis meses en el feudo de Queipo”. Edmundo Barbero.

 


El infierno azul

 

Editado originalmente en 1937, en los Talleres Socializados del SUIG (CNT) de Madrid, edición difícil de encontrar actualmente.

Reeditado en 2005 por Ediciones Espuela de Plata en un volumen que incluye “Un año con Queipo de Llano”, de Antonio Bahamonde y “Noches de Sevilla”, de Jean Alloucherie.

La imagen de portada y cubierta que se muestran son de la edición original, y me ha sido remitida gentilmente por “La Gavilla Verde”, atención que agradezco.

Esta obra es la cruz del libro de Fernández de Córdoba, buena descripción del ambiente de la ciudad con exageraciones notorias, como la de dar por fusilado al maestro sorprendido en la Electromecánica radiando información al bando contrario. El “maestro Jacobi”, como era conocido, no fue fusilado, sino que murió en 1944.

Se disputa con Fernández de Córdoba el haber conseguido la liberación de Rosita Díaz Gimeno, pero resulta difícil creer que con su filiación izquierdista, que debía ser conocida, se moviera tranquilamente entre las más altas instancias de la sublevación.

Con la mayor parte de la gente del equipo de rodaje salió para Sevilla con un convoy del que formaban parte dos camiones que transportaban cazas averiados, lo que nos permite suponer con fundamento que fue el 22 de agosto, día en que fueron trasladados a Sevilla los “Chirris” de Ceccherelli y Boetti.

Barbero consiguió pasar a Portugal y de allí a zona republicana. Tras la guerra se exilió a América, siendo su última aparición en la pantalla en la película de Luis Buñuel “La fiebre sube a El Pao”.


 “General Varela. Diario de Operaciones, 1936-1939”. Jesús N. Núñez Calvo. Almena Ediciones. Madrid, 2004.  


General Varela

 

Jesús Núñez ha trabajado intensamente en el Archivo del general Varela, depositado hoy en el Archivo Municipal de Cádiz por decisión de la familia del bilaureado general.

En este libro se transcribe fielmente el Diario de Operaciones que llevaban los ayudantes del general, en un estilo seco y conciso, eminentemente castrense, pero lleno de datos.

El libro está ilustrado con bastantes fotos –lamentablemente ninguna de Córdoba- y magníficamente anotado por el autor.

 El Diario arranca el 4 de agosto de 1936, precisamente el día en que Varela llegó a Córdoba para hacerse cargo de la difícil situación de la Plaza. Varela estuvo en Córdoba hasta el 11 de agosto y en este período hay que destacar su fracasado ataque a Castro del Río.

Tras la toma de Antequera, Bobadilla, Archidona y Loja Varela regresó a Córdoba el 1 de septiembre. Durante los días 5 y 6 tuvo lugar el combate de Cerro Muriano, que despejó la amenaza sobre Córdoba desde la sierra.

Finalmente, el general dejó la ciudad el 13 de septiembre para emprender las operaciones encaminadas a tomar Ronda.


“El reñidero español. La Guerra Civil española vista por un testigo europeo”. Franz Borkenau. Ediciones Península. Barcelona, 2001.

 


El reñidero español

  Franz Borkenau era un periodista austriaco exiliado por razones políticas. Vino a España en dos ocasiones durante la guerra, la primera en agosto y septiembre de 1936 y la segunda en enero y febrero de 1937. Tras una introducción histórica desarrolla su libro en forma de diario, describiendo minuciosamente todo lo que ve.

Córdoba, la ciudad que estaba permanentemente a punto de caer en poder de la República, era un imán que atraía la visita de muchos periodistas, españoles y extranjeros. La noticia de que se preparaba una nueva ofensiva contra la capital impulsó a Borkenau, que acompañado de los fotógrafos Hans Namuth y Georg Reisner se dirigió al sur.

Llegaron el 4 de septiembre de 1936 y se aproximaron a la línea del frente, en Las Cumbres; Borkenau, tan exacto, nos relata la captura pocos días antes de la periodista francesa Renée Lafont, fusilada posteriormente en Córdoba. Pasaron la noche en Montoro, alterado el sueño por los disparos de unos fusilamientos –en efecto, esa noche fueron fusiladas tres personas en Montoro- y el día 5 se dirigieron por Peñarroya hacia Cerro Muriano. Llegaron sobre las 15.30 horas y debieron cruzarse con Robert Capa y Gerda Taro que a esas horas acompañaban y fotografiaban a los refugiados que huían de la batalla.


La descripción que nos regala Borkenau del combate de Cerro Muriano es magnífica, de forma que aún hoy podemos seguir su recorrido con el libro en la mano. Al menos mientras la voracidad urbanística respete aquellos lugares singulares.

 


“El papel de la prensa en Córdoba durante la II República”.
Álvaro Vega. Rd Editores. Sevilla, 2006.

 


El papel de la prensa ...

  El periodista cordobés Álvaro Vega hace un detallado estudio de la prensa cordobesa durante la II República.

Sorprende la cantidad y variedad de publicaciones que se editaban en aquella Córdoba de poco más de 100.000 habitantes, aunque hay que decir que tras el cierre de “Política” y “El Sur” la izquierda fue incapaz de articular un proyecto periodístico viable.

La efímera aparición de “Tribuna”, con un único número aparecido justo el 18 de julio de 1936, se debió a las gestiones del periodista García Casas cerca del alcalde Sánchez-Badajoz, según consta en el Archivo Municipal de Córdoba.

Vega analiza las vinculaciones políticas de los distintos rotativos, la gestión de los mismos, las relaciones entre ellos, la censura, la publicidad, etc. También dedica un capítulo a la radio como competencia naciente de la prensa escrita.
Finaliza con un breve capítulo de cinco páginas donde narra las vicisitudes de los periódicos y periodistas cordobeses desde el 18 de julio hasta que el 30 de septiembre de 1938 los manejos de Serrano Súñer asfixiaron a “Diario de Córdoba” y “El Defensor de Córdoba”, quedando “Azul” como Diario Único del Partido Único.


Con la Columna Redondo. Combates y conquistas”.
Bernabé Copado, S.J. Imprenta de la Gavidia. Sevilla, 1937.

 


Con la Columna Redondo.

 

Aunque la organización del Requeté en Andalucía era mucho menor que en otras regiones españolas, los tradicionalistas andaluces afluyeron como voluntarios a las filas nacionales desde los primeros momentos de la guerra.

En Sevilla, dado su mayor número, comenzaron a organizarse más tempranamente formando una columna al mando del comandante de Caballería (retirado) Luis Redondo García.

Esta columna actuó durante agosto de 1936 en la sierra de Aracena, pasando luego a otros teatros de operaciones.

Los requetés fueron acompañados por el jesuita Bernabé Copado como capellán. El libro de Copado narra minuciosamente estas acciones hasta mayo de 1937, cuando los requetés se encontraban en la zona de Bujalance. Hasta entonces los requetés habían actuado agrupados, por lo que es frecuente encontrar en los documentos expresiones como “todo el Requeté” o “el Requeté andaluz”. En el verano de 1937 se reformaron las unidades de milicias, de forma que las banderas de Falange y los tercios de requetés se integraron en las divisiones nacionales como batallones de Infantería.


“Contribución de sangre”. P. Bernabé Copado, S.J. Artes Gráficas Alcalá, S.A. Málaga, 1941.


Contribución de sangre

  El Padre Copado, natural de Villanueva de Córdoba, acompañó como capellán a los requetés de la Columna Redondo durante la guerra. Fruto de esta experiencia es su libro “Con la columna Redondo. Combates y conquistas. Crónica de guerra”, publicado en Sevilla en 1937.


“Contribución de sangre” es, fundamentalmente, una recopilación de más de seiscientos nombres de personas asesinadas por los republicanos en la zona del Valle de los Pedroches. Ni la personalidad del autor, ni la fecha en que fue escrita ni el tono hagiográfico que presenta debe hacernos olvidar que en el norte de Córdoba se perpetró una matanza a gran escala ya desde fechas tan tempranas como el 25 de julio de 1936.

 


“El silencio de la memoria. Biografía de Manuel Sánchez-Badajoz, último alcalde republicano de Córdoba”. Manuel García Parody. Foro Ciudadano para la recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía. Córdoba, 2006.


El silencio de la memoria

  Este libro es, como el título indica, una biografía de Manuel Sánchez-Badajoz. A partir de la página 75 se relata su estancia en Córdoba, que comenzó en abril de 1935 al llegar destinado como funcionario de Correos y terminó al ser fusilado en agosto de 1936.

La vida y los hechos del personaje se relatan en tono hagiográfico. García Parody hace un uso muy limitado de los fondos del Archivo Municipal de Córdoba, limitándose a consultar los Libros de Actas Capitulares. Por el contrario, no ha buceado en la correspondencia personal de Sánchez-Badajoz que aporta otros matices del personaje y permite ahondar en las profundas divisiones del socialismo cordobés de la época.

Tampoco entiende Parody la particular ironía del director del diario “Guión”, Antonio de la Rosa, y en la página 126 del libro admite con todo convencimiento la boutade que publica el ejemplar de aquel diario del mismo 18 de julio sobre el descubrimiento de dos piezas de artillería de montaña desarmadas en los bajos del automóvil matrícula CO-10274.

Evidentemente, esta “noticia” era falsa por tres motivos: porque los sublevados no necesitaban esas piezas, pues a esas horas preparaban los excelentes obuses de 155 mm de dotación en el Regimiento de Artillería Pesada nº 1; porque ningún automóvil podía aguantar en sus bajos dos piezas que necesitaban al menos ocho mulos para su transporte y porque en esos días Córdoba rondaba la matrícula 6000 y faltaban algunos años para que la provincia alcanzase la matrícula CO-10274.

 

 

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