LA SUBLEVACIÓN


Caídos Almodóvar del Río.
Azul de 23 de julio de 1939

 

La dotación del puesto de la Guardia Civil de Almodóvar del Río, a las órdenes del cabo Alfredo Camer Cuesta, era de cinco guardias . El mismo 18 de julio comenzaron a circular rumores sobre el levantamiento militar y Camer recibió desde Posadas órdenes de su jefe de línea, alférez Rafael Calvo de Mora Blanco, de encerrarse en el cuartel y repeler cualquier agresión de que fuese objeto. La mañana del domingo 19 de julio el cabo recibió órdenes telefónicas desde la Comandancia de Córdoba para detener a la junta directiva de la Casa del Pueblo. Inmediatamente, y con los cinco guardias a sus órdenes, detuvo al vicepresidente, tres vocales y otras dos personas, y tras ingresarlos en el depósito municipal se encerró en el cuartel.

Al contrario de lo ocurrido en otros pueblos no obtuvo apoyos de paisanos de derechas, sólo colaboró con los guardias el propietario Antonio Natera Ladrón de Guevara.

Entretanto, muchos de los partidarios del Frente Popular que habían huido al campo para evitar su detención volvieron de nuevo al pueblo al anochecer liderados por el alcalde Manuel Alba Blanes, que había conseguido salir de Córdoba donde había acudido a la reunión de alcaldes convocada por el gobernador civil, y algunos de los concejales . Durante la noche y el siguiente día, 20 de julio, los guardias fueron hostilizados continuamente hasta las 20 horas, aproximadamente.

En ese momento, y según un relato fechado en diciembre de 1937 bien por agotamiento de municiones o por otras causas tuvieron que rendirse.


Oficio comunicando detención a Francisco García Natera

 

Aquí el autor del relato, un oficial de la Guardia Civil, corre un velo sobre las verdaderas causas de la rendición del cuartel, las que podemos conocer en la declaración que el cabo Camer realizó el 25 de julio de 1936 ante el juez de guardia, Alfredo Usano de Tena, y ante el juez militar, comandante de Artillería Juan Anguita Vega, el 17 de octubre del mismo año: se rindió por falta de apoyos, de los cinco guardias sólo le obedecía uno, Manuel García Cádiz, pues los demás quedaron intimidados por la amenaza de los sitiadores de incendiar el cuartel, donde había mujeres y niños, amenaza que se percibía en la evacuación de las casas colindantes con el cuartel y el trasiego de latas de gasolina.

El propietario Antonio Natera Ladrón de Guevara, que se había unido a los guardias desde el primer momento, salió antes al tener noticia de la detención de otros patronos, algunos familiares suyos.

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