CÓRDOBA, 1936. LAS ELECCIONES DEL 16 DE FEBRERO

Por Patricio Hidalgo Luque.

El 7 de enero de 1936, y a propuesta del presidente del Consejo de Ministros, Manuel Portela Valladares, el presidente de la República disolvió las Cortes y convocó elecciones generales para el 16 de febrero con segunda vuelta el 1 de marzo. Dada la situación imperante la disolución del Parlamento era un secreto a voces y era esperada por todas las fuerzas políticas.

Portela había empezado a maniobrar el 31 de diciembre de 1935 nombrando una combinación de gobernadores civiles, entre ellos a Antonio Cardero Veloso para la provincia de Córdoba. Cardero llegó a la ciudad el domingo 5 de enero de 1936 y se hizo cargo del mando de la provincia, que le entregó el secretario del Gobierno Civil, Eugenio Galán Serrano, que lo desempeñaba de forma interina. Pronto empezó a destituir concejales en toda la provincia y a sustituirlos por personas afines a fin de intentar controlar las elecciones. Parece ser que Portela pensaba en elecciones y en como conducirlas ya desde el anterior mes de junio, cuando siendo ministro de la Gobernación en el gobierno Lerroux dirigió una circular confidencial a los gobernadores civiles remitiéndoles un cuestionario que éstos debían cumplimentar para cada municipio de su provincia al objeto de conocer la realidad política de cada circunscripción electoral .

La lectura en el Boletín Oficial de la Provincia de las circulares que Cardero emitió al efecto causa sonrojo. En algunos municipios aprovechó la existencia de vacantes o renuncias de concejales para nombrar otros adictos. En la mayoría de los casos justificó los cambios por irregularidades o anormalidades más o menos ficticias en las administraciones de los municipios; en el caso de Pozoblanco aludía a la carencia de la debida armonía entre los elementos que componían el Ayuntamiento, lo que dificultaba la adopción de acuerdos . Para la remoción de concejales en Puente Genil aprovechó unos incidentes ocurridos cuando fueron tiroteados unos militantes de Acción Popular que fijaban carteles electorales. Quizás fuera el caso de Fernán Núñez el que tuvo más repercusión por la resistencia del alcalde cesado, que se negó a entregar las llaves de la caja. Ésta hubo de ser forzada y los fondos custodiados por la Guardia Civil por no estar abierto el banco a esas horas.

Como era de esperar, Cardero moldeó a su gusto el Ayuntamiento de la capital y destituyó al alcalde radical, Bernardo Garrido de los Reyes, imponiendo en su lugar a José Fernández Jiménez, llamado por La Voz de Córdoba el “Moro del Cister” en alusión al lugar donde tenía su domicilio. En el caso de la capital el gobernador utilizó como pretexto para destituir a concejales de elección popular el que unos habían agotado su mandato de cuatro años y otros no acudían a los plenos . El Socialista de 25 de enero no dejó de pasar la ocasión de señalar que en la nueva gestora nombrada para la capital figuraban el padre, un hermano y un primo del Subsecretario de Obras Públicas, Federico Fernández Castillejo .....

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