Aquella Córdoba

LA FERIA DE MAYO DE 1.936

El alcalde de Córdoba, Manuel Sánchez-Badajoz, mostró una gran preocupación ya desde la sesión del 23 de marzo para que la feria de mayo de 1936 alcanzase una gran brillantez, para lo cual se nombró una comisión. El alcalde también visitó al gobernador civil al objeto de recabar su apoyo, y se dirigió a las fuerzas vivas de la ciudad para instarlas a colaborar.

El 30 de marzo se reunió la comisión, presidida por el concejal Francisco Amador Romero (Izquierda Republicana), a la que asistieron representantes de la fuerzas vivas; hubo sugerencias respecto a convocar algunos concursos, pedir subvenciones, celebración de conciertos y competiciones deportivas, etc. Se trató con un representante de la empresa Escriche en relación con los espectáculos taurinos y se acordó celebrar adecuadamente el séptimo centenario de la Reconquista de la ciudad.

El prólogo al ciclo ferial fue el CONCURSO DE PATIOS, convocado por decreto de la Alcaldía de 16 de abril. Este concurso llevaba celebrándose ya varios años. Se presentaron a concurso diecisiete patios, casi todos pertenecientes a los barrios de Santa Marina y S. Lorenzo. Entre el 16 y el 20 de mayo la Comisión de Ferias y Festejos visitó los patios inscritos, si bien el día 18 la lluvia impidió esta visita. El día 22 se adjudicaron los premios por la Comisión, obteniendo el primero, dotado con 500 pesetas, el patio situado en Mayor de Santa Marina nº 26, propiedad de Dolores Recio Barrios. La Comisión de Ferias y Festejos rogó a los dueños de los patios adornados y que habían sido agraciados con premios que los mantuviesen abiertos a las visitas durante la feria, a fin de que pudiesen ser admirados por los forasteros. El 23 de mayo José Luis Sánchez Garrido publicó un reportaje en La Voz de Córdoba en el que clasificaba los patios que había visitado en tres grupos: “políticos”, “compuestos” y “al natural”. Al periodista le parecía que el adorno natural del patio (el patio “al natural”) deben constituirlo las flores, las macetas y las plantas, y por eso encontraba extraño que en el concurso algunos vecinos hubiesen incurrido en “la descabellada idea de exornarlos con emblemas o atributos de determinada secta política”.


Cartel Feria Mayo 1936

 

En su opinión, se había querido halagar al jurado con estas ostentaciones, presuponiéndole a éste determinadas filias y fobias. Tampoco le gustaban al periodista los patios “compuestos”, en los que se sobreponen adornos de papel y de otros tipos. Más expresivo fue en Azul del 5 de mayo de 1939 cuando, rememorando aquel certamen, y ya firmando como José Luis de Córdoba, escribió: “¡Qué de bandera roja, qué de poses discutiblemente fotogénicas de los líderes en candelero y hoces y martillos y de amenazadores ¡U.H.P!, nos sorprendieron para nuestro regocijo en aquellos patios del año 36!”.

Coincidiendo con la feria se habían programado una serie de actividades paralelas. El 24 de mayo, a las tres de la tarde, tuvo lugar en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza la inauguración de la EXPOSICIÓN DE BELLAS ARTES por el Subsecretario de Instrucción Pública, Emilio Baeza Medina, acompañado de las autoridades locales y provinciales. En vista del éxito de público obtenido se alargó la muestra hasta el domingo 31. Ese día, a las doce, tuvo lugar la clausura por el gobernador civil, que asistió acompañado de su secretario particular, Benigno Lacort. También estuvieron presentes los concejales Rodríguez Aguilar, Melgarejo, Molina y Roldán, así como el secretario del Instituto de Segunda Enseñanza, Rafael Vázquez Aroca, y la directora del Grupo Escolar “Colón”, Rosario Font del Riego. El secretario del Jurado y organizador de la muestra, Antonio Sarazá Murcia, pronunció unas palabras y dio a conocer los nombres de los premiados, que fueron Pedro Martos en pintura, Francisco Palma en escultura, Federico Bermúdez en construcción y Manuel Torres Molina en fotografía. Isaac Usano Massot, que había sido recomendado a Sánchez-Badajoz por el diputado por Jaén Antonio Pasagali y Lobo, hubo de conformarse con una mención honorífica en pintura.


   Córdoba deportiva 27/05//1936

 

En el Diario de Córdoba del 4 de junio el maestro nacional y poeta Juan Bernier Luque escribió un artículo nada complaciente con la calidad de la exposición, a la que tildó de pueblerina. Decía que el plazo de publicidad dado a la exposición había sido corto, por lo que se habían presentado, “por si acaso”, obras mediocres que los pintores tenían arrinconadas. También creía que se había podido producir una desconfianza de muchos artistas hacia el radicalismo de unas u otras opiniones de los jurados, a los que estimarían incapaces de percibir todo aquel valor que estuviese en contradicción con su propia concepción artística.

Apreciaba el poeta una notable falta de calidad en las obras presentadas, pinturas que adolecían de un academicismo rancio y rutinario por desconocimiento de cualquier otra tendencia, que podría perdonarse si al menos demostrasen una aceptable técnica en su ejecución.

Bernier rompió una lanza por el único pintor en el que encontró originalidad y personalidad de estilo, un cordobés “gloria aún no manoseada de Córdoba”, único pintor que encontró actual en aquella exposición de estilos veteranos. Se refería a Rafael Botí, aún cuando el periódico lo nombró, por error, como Fernando Botí. Como siempre, el tiempo puso cada cosa en su lugar y está claro que Bernier no andaba descaminado.

 


    Programa de festejos

 

También se ocupó de la Exposición el diario Guión en su edición del 2 de junio. En un artículo firmado por Antonio de Baena señalaba que las obras no se habían numerado y no se habían editado catálogos hasta el día 29, cuatro días después de abierta al público. Criticaba la presentación de los cuadros, colgados en una pared pintada de marrón totalmente inadecuada a ese fin y pobremente iluminados.

Terminaba diciendo que quizás el jurado clasificador tuvo que aceptar obras que nunca debieron ser admitidas con tal de poder llenar claros. Al día siguiente publicaba unas notas sobre sus preferencias, muy en la línea academicista criticada por Bernier.

Con el propósito de contribuir al brillo de la feria el diario Guión convocó el 15 de abril de 1936 un CONCURSO LITERARIO dotado con cuatro premios, el mayor de 100 pesetas. Los trabajos fueron publicándose bajo lema y en el número del 14 de junio se publicaron los ganadores. El primer premio recayó en el trabajo “Entre naranjos”, de Luis Rodríguez Pérez.

En el local de la Cámara de Comercio (Gran Capitán, 35) se celebró la EXPOSICIÓN REGIONAL DE ACEITES, con importantes premios que se adjudicaron el viernes 29. Se juzgaron treinta y ocho muestras, destacando que seis de los once premios concedidos, el primero y el segundo entre ellos, fueron para aceites procedentes de Puente Genil.


     Programa de Festejos

 

También se había convocado por el Ayuntamiento un CONCURSO DE ESCAPARATES adornados. Almacenes Hierro Aragón, conocidos como “casa Paco Hierro” y situados en calle Diario de Córdoba 9-13, obtuvieron el primer y el tercer premio.

La prensa describe elogiosamente la composición de los escaparates, que representaban motivos cordobeses elaborados con telas de distintos colores, brillos y texturas. El segundo premio fue adjudicado al establecimiento Casa Márquez, que montó una reproducción de la fuente de la Piedra Escrita hecha con artículos de bisutería.

Otra actividad paralela a la Feria fue la EXPOSICIÓN PARA LA PROPAGANDA Y DIFUSIÓN DE LA HIGIENE COLECTIVA E INDIVIDUAL que el Instituto Provincial de Higiene, dirigido por el doctor Miguel Benzo, estableció en el cuerpo central de la Pérgola. En el stand se exhibieron los planos de ensanche e higienización de Córdoba, maquetas de los centros de higiene rural, fotografías, etc.

La MÚSICA también tuvo cabida en aquella edición del mayo cordobés. La Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por el maestro Arbós, celebró conciertos los días 29 y 30 en la plaza de toros. La noche del 30 también actuó esta orquesta en el salón de actos del Círculo de la Amistad. Por su parte la Orquesta Filarmónica “Córdoba” actuó la noche del 30 en el campamento de los exploradores, y hubo conciertos de la Banda Municipal en la caseta del Ayuntamiento. La noche del día 24 el prestigioso Centro Filarmónico “Eduardo Lucena” ofreció un concierto también en la caseta municipal.

A las diez y media de la mañana del domingo 24 de mayo se inauguró el CONCURSO-EXPOSICIÓN DE AVICULTURA, CUNICULTURA, COLOMBOFILIA, CANICULTURA E INDUSTRIAS DERIVADAS DE LA GANADERÍA, que se instaló en la Pérgola y en los jardines del Duque de Rivas organizado por el inspector provincial de Veterinaria Mariano Jiménez Ruiz. Al acto asistieron las autoridades, destacando la prensa que no se pronunciaron discursos, seguramente porque a las once debían estar en el Museo de Julio Romero de Torres para otro acto. La clausura oficial fue el 29 de mayo con la entrega de premios. Presidieron las autoridades: gobernador civil, Antonio Rodríguez de León; alcalde, Manuel Sánchez-Badajoz; comandante militar de la Plaza, coronel Ciriaco Cascajo Ruiz; presidente de la Audiencia, Antonio Escribano Codina; fiscal, Bernardino Garzón; director de la Escuela de Veterinaria, Rafael Castejón, y otros. El Gran Premio de Honor del Concurso-Exposición, consistente en la Gran Copa de la Dirección General de Ganadería e Industrias Pecuarias fue otorgado al ilustre colombófilo don César Martínez, por su espléndida colección de palomas presentadas. El acto terminó a las dos de la tarde con una suelta de palomas mensajeras.

Presidió los actos de INAUGURACIÓN DE LAS NUEVAS SALAS del museo de Julio Romero de Torres el Subsecretario de Instrucción Pública, Emilio Baeza Medina, que ostentaba la representación del ministro del Ramo, Francisco Barnés, que había excusado su asistencia por tener que acompañar al presidente de la República a la inauguración de la Feria del Libro de Madrid. Estuvo acompañado de las autoridades provinciales y locales así como de diversas representaciones de la sociedad cordobesa. Pronunciaron palabras de salutación el alcalde y el gobernador civil, contestadas con un breve discurso por el señor Baeza Medina. Cerró el acto el famoso recitador González Marín que declamó composiciones dedicadas a Julio Romero de Torres. En la inauguración estuvieron presentes los llamados por la prensa “expedicionarios sevillanos”, llegados esa mañana en tren especial desde la ciudad hermana, e incluso el cuadro del maestro Realito bailó unas sevillanas en el patio del museo, actuación prevista para poco después en el Centro Filarmónico Eduardo Lucena pero que hubo de modificarse por lo apretado del programa.

A las siete de la tarde de ese mismo día se celebró en la caseta del Ayuntamiento el CONCURSO Y DESFILE DE JÓVENES ATAVIADAS A LA ANDALUZA, adjudicándose los siguientes premios: el primero, dotado con 100 pesetas, a Mercedes Pastor Vázquez; dos segundos premios de 75 pesetas a Ramona Martínez Infante y a Gloria Rodríguez Aguilar; y dos terceros premios de 50 pesetas a María Martínez Juárez y Angelita de la Torre.

El CONCURSO DE MACETAS CON FLORES, con preferencia de las plantas más propias de Córdoba, otorgó cuatro premios de veinticinco pesetas y nueve de diez pesetas.

Los EXPLORADORES cordobeses también participaron en la feria. Instalaron un campamento entre las puertas de Hierro y de Almodóvar, donde expusieron sus trabajos manuales y realizaron demostraciones escultistas, prácticas de cocina, concursos de semáforos, etc.

En el programa festivo también se incluían COMPETICIONES DEPORTIVAS. El 28 de mayo se celebró una carrera ciclista en la que tomaron la salida cincuenta y cuatro corredores con un recorrido de 130 kilómetros siguiendo el siguiente itinerario: Córdoba, Bujalance, Cañete de las Torres, Lopera, Villa del Río, Montoro, Pedro Abad, El Carpio y Córdoba. La salida y la meta se establecieron en el Paseo de la Victoria. El primer premio, dotado con 250 pesetas y copa donada por el gobernador civil, fue para Pedro Campos, de Vélez Málaga. El primer cordobés clasificado fue Antonio Sánchez, que entró en sexto lugar y obtuvo premio de 100 pesetas y copa del Ayuntamiento. Hubo un accidente en las proximidades de El Carpio cuando un corredor cayó al suelo y parte del pelotón tropezó con él. Los ciclistas lesionados fueron llevados a Córdoba en coches particulares y curados en la Casa de Socorro.

El 29 de mayo tuvo lugar una carrera pedestre organizada por la sociedad deportiva Colón F.C. Comenzó a las nueve de la mañana y se llevó a cabo sobre un circuito urbano de siete kilómetros con salida y meta en el Paseo de la Victoria. Los corredores sevillanos coparon los cuatro primeros puestos, entrando en primer lugar Francisco Ruiz con un tiempo de veintidós minutos y doce segundos. El premio consistió en cien pesetas y una copa regalo de Sanospirina. El primer cordobés clasificado fue Rafael Aguilera, que entró en quinto lugar con un tiempo de veinticuatro minutos y siete segundos (premiado con siete pesetas). Los premios fueron entregados por el alcalde Sánchez-Badajoz y los representantes de la comisión organizadora, Antonio Alcalá y José Martínez Machuca.

El Ayuntamiento subvencionó también una velada de boxeo organizada por el Córdoba Boxing Club el domingo 31 de mayo en su sede de la calle Pérez de Castro. No hemos encontrado referencias en la prensa diaria, únicamente el semanario Córdoba Deportiva anunció y comentó esta velada.

El fútbol no era el espectáculo de masas que es hoy en día pero ya levantaba pasiones. El 28 de mayo tuvo lugar en el Stadium América el primero de los dos partidos concertados entre el Rácing F.C. y el Oviedo, con victoria de los locales por 2-1. El día siguiente, y en el mismo escenario, se jugó el segundo partido, esta vez con resultado favorable a los visitantes por 0-3. El Oviedo, vencedor del torneo, se adjudicó la Copa del Ayuntamiento, donada por la fábrica de cervezas La Mezquita.

El 31 de mayo, a las once y en el mismo campo, partido entre una selección de la Federación Cultural Deportiva Obrera del Centro de España y otra compuesta por jugadores de los clubs no federados de Córdoba. Los visitantes se adjudicaron la copa donada por el Ayuntamiento por el tanteo de 2-4.

En la Córdoba de 1936 existían tres teatros -Gran Teatro, Góngora y Duque de Rivas- además del Coliseo San Andrés, que había sido inaugurado el año anterior y donde se podían hacer representaciones en verano. El TEATRO era un espectáculo más conocido y popular entonces que ahora, y Córdoba era una etapa más en las giras que llevaban a cabo las compañías, que solían llevar en su repertorio varias obras que representaban en funciones de tarde y noche. Incluso en el carnaval de ese año ya se habían dado varias funciones en nuestra ciudad.

Desde el día 23 actuó en el Gran Teatro la compañía de comedias de Casimiro Ortas, que representó las obras “¡Qué solo me dejas!”, original de Antonio Paso y Emilio Sáez, “La niña calamar”, de Jacinto Capella y José Lucio, la comedia “Seviyiya”, de Francisco Ramos de Castro y Anselmo G. Carreño, la comedia en tres actos y un epílogo “María de la O”, de Valverde, León y Quiroga, “¡Caramba con la marquesa!”, de Jacinto Capella y José de Lucio y “El escándalo”, de Muñoz Seca y Pérez Fernández.

Por su parte, el cine Góngora acogió a la compañía de comedias de Irene López Heredia y Mariano Asquerino que llevó al escenario “La inglesa sevillana”, de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, “La dama del antifaz” de Charles Mere, “Sueño de primavera”, de Emilio Hernández Pino, “La escuela de las princesas” de Jacinto Benavente, “Julieta y Romeo”, de José María Pemán. “Nuestra Natacha”, de Alejandro Casona, obtuvo críticas muy favorables a pesar de la “prevención, justamente explicable en estos tiempos en que todas las tonterías –y las monstruosidades- rusas parecen que quieren aclimatarse en este ruedo español, tan propicio a todas las sorpresas que vengan de fuera” (Guión de 28 de mayo). La compañía se despidió el día 31 con la representación, en función doble, de “Los intereses creados”, de Jacinto Benavente.

Al escenario del Duque de Rivas subió la compañía de Fifí Morano. Debutó el día 24 con “Dueña y señora”, de Torrado y Navarro, y siguió con “Caperucita gris”, de Serrano Anguita, “Yo quiero”, de Carlos Arniches, “Batalla de rufianes”, de Bartolomé Soler, “La Plasmatoria”, de Muñoz Seca y Pérez Fernández. La Voz de Córdoba, celoso guardián de las esencias republicanas, no deja de anotar la fobia que se aprecia en estos autores contra las leyes y las costumbres republicanas. El día 30 hubo un paréntesis y vino al Duque de Rivas la Compañía de Arte Andaluz del teatro Fontalba de Madrid, con la obra “Cante Jondo”, escenificación de doce cuadros de Julio Romero de Torres original de Portillo y Palacios, y en el que actuaba el gran guitarrista Ramón Montoya. La compañía se despidió el domingo 31 con la misma obra en función doble. Las funciones de esta compañía terminaban con actuaciones del recitador González Marín.

Días después, fuera del ciclo ferial, se presentó en este local la compañía de comedias Osete Espinosa con nuevas representaciones de “Nuestra Natacha”.

Los TOROS, la entonces indiscutida e indiscutible fiesta nacional, no podían faltar en la feria (véase el artículo “La fiesta de los toros en Córdoba en 1936” en esta misma sección).

Aunque no se puede considerar como una actividad vinculada a la feria sí hay que destacar el homenaje que el domingo 24 se tributó al director de la Escuela de Veterinaria, Rafael Castejón y Martínez de Arizala, por parte de la Asociación provincial de Veterinarios de Córdoba. Ocuparon la presidencia destacados miembros de las distintas ramas de la Sanidad cordobesa. El homenajeado recibió un artístico pergamino que recogía su nombramiento como presidente honorario de la Asociación. Los oradores elogiaron sus facetas de veterinario, escritor, arabista y arqueólogo, así como la gran labor que llevaba a cabo como figura señera de la Veterinaria española.

En cuanto a la FERIA propiamente dicha, La Voz de Córdoba nos da noticia de las casetas instaladas: la de la Peña de Triana, de sevillanos residentes en Córdoba, que acogió al cuadro del maestro Realito el día 26; la del Montepío de Empleados Mercantiles, así como la de los ferroviarios, juventud comunista, Hércules C.F., Ateneo Escolar Veterinario, la de la castiza peña “Los 99”, etc, destacando los bailes y fiestas que en ellas se celebraban. El Ayuntamiento también había convocado un concurso para premiar las mejores casetas. El primer premio recayó en la de “Los 99”, el segundo fue para la del Montepío de Empleados Mercantiles y el tercero para la de los vecinos de barrio de la Huerta de la Reina, que habían montado una reproducción de la torre de la Malmuerta. La Comisión de Festejos decidió sobre la marcha ampliar el concurso con dos premios más con el fin de estimular para el futuro el montaje de casetas. El cuarto lo consiguió la peña “Amigos del Arte” que también recurrió al casticismo con una réplica de la puerta de Almodóvar, mientras que el quinto fue para la Agrupación de Mujeres Antifascistas de Córdoba.

Para facilitar la asistencia a la feria se establecieron servicios especiales de taxis, así como de trenes desde Córdoba hasta Palma del Río y Espeluy.

La iluminación especial abarcaba la feria propiamente dicha, así como la calle Concepción y las avenidas del Gran Capitán y Canalejas. También se alumbró con reflectores especiales la torre de S. Nicolás.

La feria se abrió a las siete de la mañana del domingo 24 de mayo con una diana a cargo de la Banda Municipal de Música, acompañada de la de cornetas y tambores de la Cruz Roja y la del Hospicio. Hicieron un recorrido por diversas calles que terminó en el real de la feria, donde, a continuación, se prendieron unos fuegos japoneses con cohetes que al estallar dispersaban juguetes, con el consiguiente entusiasmo de la chiquillería. En los llanos de Vista Alegre se instaló la FERIA DE GANADO, con menor afluencia que en años anteriores según la prensa, que detallaba los precios que se pagaban por los diversos animales.

La Banda de Música no terminó su labor tras la diana, pues a las nueve de la mañana se desplazó a la estación para el recibimiento de los excursionistas sevillanos, que en número aproximado de unos mil llegaron en un tren especial. Desde allí se formó una cabalgata encabezada por caballistas, entre los que destacaba el rejoneador Antonio Cañero.

El lunes 25, a las nueve y media de la mañana se efectuó el cambio de los nombres de la Plaza del Corazón de María y de las calles de María Auxiliadora y de los Frailes por los de Plaza de Asturias y calles del 16 de Febrero y de Luis Sirval, respectivamente (véase el artículo “Nombres políticos de las calles de Córdoba”, de Juan Galán, en la sección “Colaboraciones” de esta página). Al acto se le quiso dar la mayor solemnidad, con presencia de la Banda de Música. Asistió el Ayuntamiento bajo mazas presidido por el teniente de alcalde Antonio Gómez Morchón, en representación del alcalde. El gobernador civil delegó, a su vez, en el secretario del Gobierno Civil, Benigno Lacort. Gómez Morchón dirigió la palabra al numeroso público asistente, haciendo un canto a la fecha del 16 de febrero y a “los héroes de Asturias”.

Por la noche tuvo lugar una función de fuegos artificiales en los llanos de Vista Alegre.

La tensión política que se vivía en toda España no quedó ausente de la feria, que registró varios INCIDENTES. La Asociación de Mujeres Antifascistas tenía previsto salir a postular con sus afiliadas uniformadas, cosa que el gobernador civil prohibió terminantemente con el fin de evitar molestias a los forasteros y probables incidentes, diciéndoles que lo dejasen “para otro día cualquiera”. La Voz de Córdoba del día 26 informaba de la detención por dar gritos de “viva el fascio” de Manuel Cruz Bujalance, José García de la Puerta, León Torrellas Calzadilla, Antonio Cerrato Cabrera (que había mordido a un tal Francisco Zurita), Ramón Povedano Roldán, Máximo López López, Antonio Díaz Ruiz y Antonio Jiménez del Rayo. Pero según Guión los gritos habían sido vivas a España, aunque también habían quemado una corbata roja con el emblema de la hoz y el martillo. En Azul del 4 de diciembre de 1936 Manuel Enríquez Romá aclaró que los falangistas les cortaron las corbatas rojas a unos comunistas.

Del enrarecimiento del ambiente se aprovechaban incluso los delincuentes; cuando el día 27 uno de éstos, apodado “El Duende”, iba a ser detenido comenzó a gritar que le estaba maltratando un fascista, costando gran trabajo al policía darse a conocer como tal ante el enfurecido corrillo de gente que se arremolinó en torno a ambos.

Según relata José Luis de Córdoba -testigo privilegiado- en un suplemento sobre la feria que publicó el diario “Córdoba” el 23 de mayo de 1993 también surgió un incidente entre los integrantes de la peña “Los 99” y los asistentes a una caseta colindante, instalada por miembros del Partido Comunista.

La prensa se hizo eco del asunto de los caramelos explosivos. Al parecer, se vendían unos caramelos procedentes de Logroño que tenían en su interior una carga que los hacía explotar al arrojarlos con fuerza al suelo; los que no explotaban tenían una sorpresa. Pero el niño Francisco Duarte Fernández desconocía estas cualidades de los caramelos que le vendió Emilio Peña Pozo “Mosquetones”, por lo que al morder uno de los caramelos se produjo una explosión que le causó lesiones en la boca. El vendedor fue detenido y el género decomisado. El gobernador civil puso los hechos en conocimiento de la Dirección General de Seguridad ante el peligro que entrañaba ese producto destinado a los niños.

Otro suceso tuvo lugar el 28 de mayo, cuando se desprendió una barquilla de un columpio y resultaron heridos Camila Alcaide Ruiz y José Romá Polonio. También en la feria un mono mordió en un dedo a Antonio Cerrillo Meléndez. El 1 de junio ocurrió una desgracia cuando el niño de 7 años Fernando Torres Domínguez falleció asfixiado al tragarse un pito de goma que sus padres le compraron en la feria.

El gobernador civil impuso una multa de 100 pesetas al dueño de la caseta “La Favorita”, instalada en la feria, por exhibir mujeres desnudas. El señor Rodríguez de León ya había advertido en una de sus charlas con los periodistas antes del ciclo ferial que sería inflexible en estos asuntos. En el citado suplemento sobre la feria en el diario “Córdoba” Manuel Encinas recordaba la existencia de estas casetas.

También fueron detenidos numerosos rateros y personas que practicaban juegos prohibidos, y fueron denunciados robos de animales en la exposición.

La feria terminó con la anunciada “función de fuegos artificiales estilo valenciano con un final espectacular”, construidos por los pirotécnicos cordobeses Manuel García Díez y Rafael Laguna. Según Diario de Córdoba este final fue un toro de fuego que recorrió el Paseo de la Victoria, pero Guión describe un castillete coronado con una bandera tricolor, una estrella roja y la hoz y el martillo. El Defensor de Córdoba también hace una leve alusión a la exhibición de simbología comunista en los fuegos.

En este ciclo ferial se tuvieron atenciones especiales con los niños acogidos en los establecimientos benéficos, tanto provinciales como municipales. El 30 de mayo fueron obsequiados con una buñolada y una comida en la caseta de la Peña de Triana servida por bellas señoritas, entre ellas Lolita Cobos, la flamante “Miss Montepío”, y Adelina Sánchez-Badajoz, hija del alcalde. Asistieron las autoridades y en el menú se incluyó carne de los toros lidiados, donada a petición del Ayuntamiento por el empresario de la plaza, Sr. Escriche. El acto terminó con la interpretación del Himno de Riego a cargo de la Banda del Hospicio. El lunes 1 de junio tuvo lugar una función infantil especial en la plaza de toros, a la que asistieron los niños de las escuelas nacionales y los acogidos en el Hospicio. Hubo suelta de globos, desfile de los exploradores, partidos de fútbol entre niños y una actuación del Circo Ferroni. Todavía el miércoles 3 de junio la caseta de la famosa peña “Los 99” organizó en su caseta una merienda para los niños del Hospicio. Las autoridades no faltaron al evento, y el acto resultó muy animado con interpretación de sevillanas.

Pero este año la feria tuvo un epílogo especial el martes 2 de junio. En 1936 se cumplían 700 años de la Reconquista de Córdoba por Fernando III el Santo. Para conmemorar el evento se organizó una CABALGATA HISTÓRICA que salió a las siete de la tarde del cuartel del Marrubial –prácticamente desocupado a raíz de la reforma Azaña- para subir hacia el centro de la ciudad por Ronda del Marrubial, avenida del Obispo Pérez Muñoz y Campo de la Merced. Desfilaron figurantes vestidos de soldados de todas las épocas, personajes históricos o alegóricos, aunque Guión, siempre hipercrítico, se ocupó de señalar que “San Fernando reconquistó Córdoba. El único que no figura en la Cabalgata es San Fernando”. La prensa fue unánime al felicitar al delegado provincial de Turismo, Antonio Sarazá Murcia, encargado de la organización del evento por la Comisión de Festejos.

En la sesión municipal del 3 de junio el alcalde propuso que constara en acta la satisfacción del Concejo por la magnífica actuación de la Comisión de Ferias y Festejos, especialmente de su presidente, Agapito de la Cruz López de Robles (que había sustituido en el Ayuntamiento a su correligionario Francisco Amador tras la crisis abierta en Izquierda Republicana en abril de 1936), y del señor Melgarejo. Se acordó así, haciendo extensiva la felicitación a los funcionarios señores José Ferrer Torderá y Celestino Fidalgo por la colaboración prestada a la citada Comisión.

Guión, en su número del 24 de junio, comenzó a pedir que se publicasen las cuentas de la feria, censurando que dos concejales hubieran cobrado como guardas del recinto ferial. En la sesión municipal del 1 de junio el concejal Francisco Padilla Serrano pidió que para la próxima sesión se presentase la cuenta de los gastos ocasionados con motivo de la feria. El presidente de la Comisión, Agapito de la Cruz, respondió que si no se había rendido aún era porque quedaban algunas partidas por abonar.

La Comisión presentó la memoria de sus actividades con fecha 9 de julio de 1936. En dicha memoria hizo notar que la suscripción entre industriales, comerciantes y fuerzas vivas había aumentado en un 80% con respecto al año anterior “gracias a la constancia en el requerimiento y a la comprensión de las clases que en definitiva iban a resultar más favorecidas”. También manifestaba que se había marcado como objetivo el que todas las clases sociales de la ciudad pudieran participar en los festejos, y había confeccionado los carteles de los mismos en base a que fueran populares y que el dinero que se invirtiese en ellos quedase en la ciudad redundando en beneficio del comercio y de la industria locales.

A continuación la memoria pasaba a describir las actividades realizadas. Al llegar al concurso de jóvenes ataviadas a la andaluza insinuaba que la participación no había sido todo lo alta que hubiese sido de desear, pero que “al dejar antiguos prejuicios nuestras bellas paisanas, será en años sucesivos de mucha mayor importancia”.

Otro aspecto que destacaba la memoria fue que “se tuvo en cuenta para toda clase de trabajos favorecer a los obreros de la localidad”. A los obreros afectos al Frente Popular, habría que añadir, puesto que, además del hecho comprobado de que dos concejales trabajaron como guardas de la feria, se observan en las cuentas nombres de obreros que también figuran en los listados de parados que los sindicatos y partidos de izquierdas enviaron al Ayuntamiento en abril de 1936 para buscarles colocación en las obras municipales. En la confección de lonas y cortinas se benefició claramente a la Asociación de Mujeres Antifascistas, según se aprecia en los listados nominales de jornales pagados por este concepto.

La memoria comparaba los gastos de la feria de 1936 con los de 1935, y ponía de manifiesto una mayor austeridad que redundaba en mayor eficacia. Los concejales hacían gala de la transparencia de la gestión por cuanto en su actividad habían estado acompañados por los señores Enrique Romero de Torres, Antonio del Pozo Yusta y Antonio de la Torre como representantes de las fuerzas vivas locales. La presencia de estos señores y el asesoramiento de los periodistas locales que cubrían la información municipal habrían garantizado la imparcialidad en los fallos de los concursos.

Finalizaba la memoria con el capítulo de agradecimientos a personas, instituciones y al pueblo de Córdoba. Hacía mención expresa de aquellos funcionarios municipales que habían participado en los trabajos referentes a la feria.

El depositario de fondos del municipio, Manuel Montijano, elevó finalmente las cuentas el 11 de julio, las cuales fueron aprobadas en la sesión de la Comisión Gestora del 13 de julio. Según estas cuentas, la feria se financió con el presupuesto municipal y con lo recaudado mediante suscripción entre diversas entidades locales, comerciantes, etc. Se recaudaron mediante suscripción un total de 16.507,55 pesetas procedentes de 152 donativos. Esta cantidad se invirtió de la siguiente forma:
- Al empresario de la plaza de toros, Sr. Escriche, 10.000 pesetas como subvención para los espectáculos taurinos.
- Al maestro Realito, 200 pesetas por la actuación de su grupo bolero.
- A la Sección Deportiva de la Unión de Dependientes, 1.000 pesetas para subvencionar un partido de fútbol contra una selección de Madrid.
- Al Rácing F.C., 4.000 pesetas como subvención para dos partidos contra el Oviedo.
- A Rafael Sánchez, 500 pesetas para la organización de un espectáculo de boxeo.
- A Federico Bermúdez Ron, de Málaga, 250 pesetas como premio a su proyecto de casa barata presentado en la Exposición de Bellas Artes.
- La cantidad se cuadró al céntimo mediante dos partidas adjudicadas a Enrique Obregón por importe de 264,15 y 293,40 pesetas para publicidad de la feria en prensa y emisoras de radio de otras localidades. (El Sol de Madrid de 23-05-1936 presenta su página 6 íntegramente dedicada a Córdoba, con artículos elogiosos para la labor de Ayuntamiento, Diputación Provincial y Gobierno Civil).

De los fondos municipales se libraron 60.646,20 pesetas que se gastaron según se detalla:

CONCEPTO

PESETAS

Publicidad y propaganda

9.793,25

Cabalgata de gigantes y cabezudos

410,98

Replanteo y limpieza de la feria e instalación de casetas y corrales

12.021,05

Concurso de casetas

3.025,00

Expedición sevillana

1.205,45

Concurso de patios

1.691,60

Concurso de escaparates

508,50

Exposición de avicultura, cunicultura, etc

4.674,25

Exposición de Bellas Artes

4.000,00

Festival infantil

1.671,85

Concurso de jóvenes ataviadas a la andaluza

468,63

Carrera pedestre

250,00

Carrera ciclista

2.410,06

Conciertos Orquesta Sinfónica de Madrid

9.389,95

Fuegos de artificio

4.000,00

Concurso de macetas con flores

196,13

Comida a los acogidos en centros benéficos

175,10

Remuneración por horas extraordinarias

3.925,60

Gastos varios

828,80

En los gastos de publicidad y propaganda destacan las 2.000 pesetas que cobró el autor del cartel anunciador, Manuel León Astruc, y las cantidades percibidas por diversos periodistas locales por su labor de difusión de la feria. La mayor cantidad le correspondió a Manuel Alonso, que a las 600 pesetas percibidas por su trabajo en La Voz de Córdoba añadió otras 200 por el artículo altamente laudatorio para la labor municipal que apareció en El Sol de Madrid del 23-05-1936. Juan Herrera, de Diario de Córdoba, y Manuel García Prieto recibieron, respectivamente, 600 y 200 pesetas. A Manuel García Casas, antiguo redactor de El Sur y futuro director del efímero semanario La Tribuna, le correspondieron 150 pesetas, aunque para entonces, que sepamos, no desarrollaba labor periodística y trabajaba en el Negociado de Estadística del Ayuntamiento. El Defensor de Córdoba y Guión quedaron fuera del reparto.

Al examinar el concepto “Personal ocupado en la guardería de casetas y corrales”, dentro del epígrafe “Replanteo y limpieza de la feria” se puede comprobar que la denuncia del diario Guión del 24 de junio era cierta. En efecto, los concejales Rafael Villar Expósito y José Roldán Osuna estuvieron trabajando como guardas, por lo que devengaron 26 jornales. El vigilante de Arbitrios José Mesa Cobos también trabajó colocando sillas en la plaza de toros para los conciertos y en el desfile de gigantes y cabezudos. También se observa una cierta esplendidez a la hora de recompensar horas extraordinarias de personal municipal, ya que gran parte de este personal no aparece entre los mencionados en el capítulo de agradecimientos de la memoria.

Como hemos visto, la feria de 1936 constituyó un éxito y proporcionó múltiples diversiones en aquella Córdoba de apenas 120.000 habitantes. Ya no habría otra hasta 1.939.

 

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